El 31 de enero de 2026
Durante años, entrar comida, productos de aseo y medicamentos a Cuba fue casi una carrera de obstáculos. Luego llegó la exención. Primero como algo “temporal”, después como una prórroga… y luego otra. Y otra más. Tanto, que muchos ya la sienten como algo normal, casi permanente.
La fecha actual es clara: 31 de enero de 2026. Eso es lo que dice el papel. Lo que no dice el papel es lo que pasará al día siguiente. Y ahí es donde empieza la duda real.
Porque esta medida ya se ha prorrogado varias veces. Siempre con el mismo guion: se acerca el final, hay silencio, y en el último momento… prórroga. Pero nada garantiza que esta vez ocurra lo mismo. Puede ser una más. O puede ser el final definitivo.
Si la quitan ese día, el golpe no será pequeño. Volverían los pagos, los cálculos, las sorpresas en aduana y esa sensación de “otra vez lo mismo”. La gente tendría que replantearse qué manda, cuánto manda y si sigue compensando ayudar como hasta ahora. No es solo un tema económico; es logístico y emocional.
Y si la mantienen… ¿hasta cuándo será esta vez? ¿Otro año? ¿Seis meses? ¿Otra prórroga sin fecha clara? Mantenerla daría oxígeno a muchas familias, pero seguir viviendo de prórroga en prórroga también genera incertidumbre. No permite planificar, solo improvisar.
La pregunta de fondo no es solo si la quitan o no. Es si deberían quitarla. En un contexto donde esos productos siguen siendo básicos y necesarios, muchos piensan que esta exención ya no debería ser excepcional, sino estructural. Otros creen que tarde o temprano volverá todo a como era antes.
Por ahora, lo único firme es la fecha. Todo lo demás está en el aire.
Y cuando algo importante queda “en el aire”… conviene estar atentos.





